
Por ejemplo, ciertos viajeros tienen la mala suerte de dormir en un hostal o un hotel que está infestado. Las chinches de la cama se quedan en la ropa y en la maleta: al regresar a casa después del viaje, la plaga se instala en el piso del desafortunado viajero.
Este verano, recibimos muchas llamadas de clientes que habían hecho el camino de Santiago y habían traído chinches a su casa… Un recuerdo de viaje muy desagradable, ¿verdad?
Aconsejamos la lectura de este buenísimo artículo de los Ameseros Viajeros que comenta este tema con mucho sentido del humor: El día en que conocí las chinches.
Este año, una clienta nos ha llamado porque de repente había tenido una plaga de chinches. El técnico fue a hacer una revisión completa del piso, y se dio cuenta que el problema venia de una maleta antigua que la clienta había comprado en un mercado de antigüedades… Aunque el objeta fuera bonito, tuvo que tirarlo para eliminar la fuente de la plaga. Pero no fue suficiente: la plaga se había extendido, y tuvimos que realizar un tratamiento químico en todo el piso.
Pero no es la única clienta que nos ha llamado: muebles de segunda mano, cofres antiguos, maletas «vintage»… Son muchos los casos que hemos tenido que solucionar por culpa de un objeto de segunda mano infestado por una plaga de chinches.
Es muy importante vigilar esto antes de comprar el objeto, para no tener el problema que han sufrido muchos de nuestros clientes.


